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¿Qué hay después del contenedor amarillo?

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¿Qué hay después del contenedor amarillo?
8 julio 2022 -

Únete a la preservación de los recursos naturales, recicla tus plásticos

Ropa, envases, construcción, juguetes, peluquería, supermercados… El plástico está en todos lados, y, en gran medida, en artículos de un solo uso. Curiosamente también son estos los que más encontramos en la naturaleza, dañando los ecosistemas naturales. Esto es muy peligroso porque su descomposición es muy lenta y compleja. Sin ir más lejos, muchos de ellos no pueden reciclarse.

Descubrimos qué ocurre después del contenedor amarillo.

Los destinos de la reconversión del plástico

Sin embargo, este material es muy fácil de malear, por lo que su forma primitiva puede resultar en todo tipo de productos útiles. Por ejemplo, la industria textil se nutre en gran medida de las fibras fabricadas a partir del plástico reciclado. Esto significa que, aunque un producto haya cumplido su función principal, su vida útil no ha terminado.

Los destinos más habituales de la reconversión son:

  • Industria de la moda: A partir de la fabricación de fibras textiles se pueden crear alfombras y moquetas y todo tipo de ropa y complementos.
  • El sector de la construcción: se nutre de esta reconversión en la creación de ladrillos o tuberías y madera plástica, esencial en la actualidad, ya que es la que encontramos en vallas, bancos u otros muebles.
  • También el sector alimenticio: que juega un papel fundamental siendo el receptor de láminas para la fabricación de blísteres, cajas, flejes (cinta continua para transportar mercancías de gran volumen) o envases y botellas, entre otros.
  • Otros: envases para juguetes, aparatos electrónicos.

Tipos de plástico

Hay siete tipos de plástico principales:

N.º 1 Polietileno Tereftalato (PET), muy fácil de reciclar, es utilizado principalmente para botellas y envases alimenticios. Se reutiliza como fibras textiles para alfombras, cuerdas o velas de barco.

N.º 2 El Polietileno de Alta Densidad (HDPE), igualmente fácil de reciclar, su primer uso se asocia a envases no transparentes, como botellas de detergente, que luego se reutilizará en cajones de plástico o vallas.  

N.º 3 Policloruro de Vinilo (PCV), para envases no alimenticios, como tarjetas de crédito, juguetes infantiles o mangueras. Son generalmente compuestos, por lo que se trata de un material muy difícil de reciclar. No se debe desechar en el contenedor amarillo, lo más recomendado es llevarlo a un punto limpio; se reutiliza en suelos, partes de casas, tuberías, cables, etc.

N.º 4 Polietileno de Baja Densidad (LDPE), su primera forma es esencialmente el plástico de burbujas, bolsas de comida congelada, guantes o tapas flexibles, que, en su futuro, se destinará a la creación de papeleras. No siempre es posible su reciclado.

N.º 5 Polipropileno (PP), muy resistente y fácilmente maleable, pero de difícil reciclado ya que su uso se basa en pañales, tuppers, envases de yogurt, pajitas o platos desechables. En esta tipología también se incluyen las toallitas, que os recordamos deben depositarse en el contenedor gris para evitar que lleguen al mar. Serán destinados a la creación de rastrillos o rascadores. 

N.º 6 Poliestireno (PS) utilizado muy frecuentemente en cristales transparentes, aislantes para construcción o poliespán en su versión expandida. Con él se fabrican los vasos del café, hueveras, bandejas, envases duros y aislantes, entre otros. Se transforma en granza para ser reciclado en otros productos, usualmente de la construcción, como aislamiento, coquillas (cilindro de caucho que recubre las tuberías de conducción de fluidos fríos y calientes) o cajas de pescado o neveras para vacunas. Tiene múltiples posibilidades, pero su reciclado es de los más complejos.

Y, finalmente, otros plásticos como el policarbonato, estireno, nylon, etc. que no son reciclables por su difícil descomposición, y se reutilizan principalmente en el sector de la construcción.

Ciclo de reciclado después del contenedor amarillo

Cuando los camiones de recogida de residuos llegan a la planta de selección de envases, todos los residuos de plástico que previamente se tiraron al contenedor amarillo se separan en balas, o bloques compactos (de 200 kilos de capacidad cada uno). Estos van hasta la ‘playa de descarga’ donde los materiales, que ya están pesados, son amontonados por los camiones en función de sus propiedades. Después, unas excavadoras retiran todo lo que no sea envase.

El siguiente paso es la separación, uno de los movimientos más importantes del proceso de reciclaje. El protagonista es el alimentador: una serie de cintas por las que circulan los objetos, dispuestos a ser diferenciados en el trayecto, en cuyo fin hay dispuestos unos cubos que serán los que aglutinen los materiales separados por propiedades. Aquí es donde interviene la mano humana. Los trabajadores de la planta de reciclaje se encargan de ir eliminando los pequeños residuos de otros materiales pero que la máquina no ha sido capaz de captar.

Después los materiales se vuelven a separar, pero por tamaño. Se hará uso de un tromel gigante con un imán con el que captar las latas, que tienen un tratamiento diferente. 

Después de la separación, hay dos tipos de reciclaje del plástico: mecánico y químico.

El mecánico es el más utilizado en España y consiste en despedazar las piezas de plástico en granos muy menudos para posteriormente tratarlos con facilidad. El proceso se divide en tres fases: trituración, lavado y granceado (homogeneización del material y corte en pedazos). Cuando esto ocurre, entonces la granza se funde y se le da una nueva forma. Por ejemplo, en láminas, solidificando los restos en un molde frío.

Y, por otro lado, el químico, donde se degradan los materiales con calor o catalizadores hasta que el polímero se convierta en monómero. A partir de las moléculas más sencillas se pueden llegar a conseguir otros tipos de plásticos (de la misma calidad que el original) o combustibles.

La segunda R es de reutilizar

Son muchos los objetos comercializados que han sido fabricados a partir del plástico reciclado, pero no siempre hay que pagar por algo que ya se tiene en casa. En vez de comprar productos reciclados, que ya de por sí supone una huella de carbono importante por todo lo que implica, podemos ayudar a la preservación del espacio natural y sus recursos, transformando directamente nuestros restos desde casa (que no son basura si no los tratamos como tal).

En este sentido, cuando adquirimos una garrafa de 2,5 L de agua no sabemos que es el perfecto dispensador de comida para tu mascota o una caja joyero. Además, si nos da un poco de pereza todo esto, también podemos usar las botellas vacías echando el aceite que ya está pasado y llevarlo a un punto limpio, por ejemplo. De esta manera también participas con el mantenimiento del ecosistema.

Ahora que ya sabes un poco más sobre el proceso de reciclaje de los plásticos, ¿a qué esperas para separar tus residuos? Revisa bien tus residuos y recíclalos adecuadamente.

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